En días pasados recorriendo las calles de Manzanillo, nos topamos con una "paletería”.
-De que tiene?- (pregunte por nomas, a sabiendas de la respuesta de rigor: limón, naranja, piña, coco, nance, zarzamora.....)
-Nanceeee?-
-Pos nance..!-
Entre el olor, el color y el saaabooor me fui remontando poco a poco a mi infancia rodeada de "marchantas" con sus canastos repletos de granada dulce, capulines, nopales, huitlacoche, y un cerrito de pinole.
Al menos así es mi recuerdo.
Y fue en ese momento en que pensé:
Me gustan los sabores extraños porque en automático me conecto con las personas que amo???
Desde el rincón de mis recuerdos me viene gratamente a la memoria cuando Rai (mi hermano mayor) me llevaba al mercado corona a comprar pulque (bebida no grata ni apta para menores), pero como yo era una menor, un vasito de aguamiel era el destinado para mi.
Y de remate, un vasote de nances con sal y limón.
Era grato despues de comer cada bolita, escupir el hueso... más bien era como "re la jan te".
El peor día de la semana cuando yo era una cría, eran los viernes.
Sencillamente porque el sábado y el domingo eran los días destinados a que Paula descansara y me abandonara cruel y despiadadamente.
Pero que tal el lunes cuando llegaba con las manos repletas de delicias????
Guamuchiles: (me supongo prohibidos en la casa por su alto contenido de provocar gases) nos los comíamos a escondidas.
Pinole: que en aquel entonces eran tipo las bebidas energetizantes de hoy... ay que rico era atragantarse a cucharadas.
Chicles de Talpa: que después de 3 segundos la quijada se me trababa, pero que emoción ver el sinfin de flores, sombreritos y demás figuritas de colores.
Coyules: un sabor totalmente indefinido y que para mi el único sentido de chupar y chupar y chupar una especie de pelota dura toda la tarde era que Paula me partiera el hueso a martillazos y comerme el tan ansiado "coquito de aceite".
Recuerdan a don Cuco?
Aquel viejecito (igual no lo era pero mis ojos así lo veían) delgadito y chaparrito, con una carretita de madera, que andaba por las calles de chapalita, y que su parada de rigor era fuera del Matel a la hora precisamente de la salida?
Con El probé por primera vez gracias a mi hermano Edgar las delicias del "cocuixtle"...
Mmmmm... frutilla roja con una pulpita de semillas por dentro de lo mas ácido, pero que combinado con la miel, el limón y la sal hacían de aquel platillo un verdadero manjar en aquellas tripas hambrientas.
La cara de mi esposo al verme "degustar" lo que quedaba en el palito de mi paleta de nance no era nada placentera, para EL desde el olor es desagradable.
Por lo que rápidamente aterrice en mi realidad.
Mi realidad fue correr de vuelta a la paletería en cuestión y pedir nuevamente una paleta de "nance" y que los recuerdos de antaño volvieran a invadirme.
Mayo del 2008.
Mayo del 2008.