Hace 32 años me comprometí (ante Dios) para toda la vida con mi viejo.
Todavía recuerdo que bajo el efecto del "cuarterón" de diazepan que Cesar me propino (por eso de la lloradera) , sucedieron cosas raras, o al menos así las sentí.
El irme a peinar sola... la visita a mi pa' en el hospital... el "sentirse" Sonia mi madre en ese momento, su abrazo, mi desconcierto y ganas de huir... la sensación de soledad y de abandono al llegar al templo de santa Anita... ver las caras de funeral de mi suegris y cuñadas... y de repente una pregunta me arranco de tajo la sensación de amor y paz que me supongo los anti depresivos te otorgan.
-Aceptas a este viejo en la salud y en la enfermedad... en la no se que y en la no se cuanto... HAAAASTA QUE LA MUERTE LOS SEPARE?-
Ah jijo!!!, NO MANCHEN!, les cae?....
Y asi de sopetón, sin ningún "tiento", y con el jesús en la boca... un siii, salió de mi garganta.
Sin embargo HOY... después de 30 años de olernos nuestros "aires"... convencida estoy de que aquel "si", ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida.
Y por mi parte... hasta que la muerte nos separe viejo querido.
