viernes, 15 de enero de 2016

Una mañana en el tianguis...

Buscando los jitomates más rojos me encontraba, cuando a pocos metros observe a un tipo bien vestido, en cuclillas, cortándole la corteza a una rama más bien larga, al mismo tiempo que gritaba:
-para las "riumas", para las "varicis", para la astenia-
-¿astenia?- me dije a mí misma sin dejar a un lado mi labor con los jitomates.
-oiga, ¿y qué es la astenia?- preguntó una de las 4 o 5 mujeres mironas que para ese momento ya lo rodeaban.
El merolico, con la seriedad que da la ignorancia, sólo atinó a decir:
-¡pues la huevonada mujer!-
-¡ah caray!- me dije a mí misma. Y seguí llenando la canasta de jitomates mientras pensaba si "la medicina" se daba en forma de té, o con la misma rama le daba uno de chicotazos a los huevones.