
Mi niño.
Con que fuerza has demostrado tu existencia.
Miedo?
Mucho miedo.
Miedo de ti.
Quien eres tú que haces que mi cuerpo cambie de esta manera?
Miedo ante la gran responsabilidad.
Serás como tu padre?
Lo conocí hace algunos años y desde entonces nació la posibilidad de tu existencia.
¿Estaría escrito en el cielo nuestro encuentro para que tú pudieras existir?
¿Fue colocado en mi camino de una manera tan perfecta con el fin de tentarme, de inducirme a tenerte?
Mi niño.
¿Seré paciente cuando esté cansada?
¿Sabré satisfacer tus deseos y necesidades?
¿Y si naces con alguna deformación a causa de mis enojos?
¿Y si pierdes la vida a causa de algún procedimiento clínico?
No tengo a nadie con quien hablar de esto.
Mi refugio son los brazos de tu padre.
Gema Vázquez Michel
Un día de abril de 1984.
Gema Vázquez Michel
Un día de abril de 1984.