lunes, 17 de octubre de 2011

México


Amo a México.
Su color.
Su sabor.
Su esencia.
Amo sus verdes campos.
Sus mirasoles morados.
Sus maizales, sus trigales.
El olor de la tortilla, los elotes tatemados,
un taco con harto chile,
el barro, el bracero, el jarro...
Las tunas y las pitayas,
los nopales, los quelites,
y los dulces de amaranto.
El chocolate hecho a mano,
calientito y espumoso...
o un atolito blanco?
es el deleite de todos.
Lo prehispánico de sus danzas.
Las plumas, los cascabeles...
los huaraches y el penacho.
Amo sus azules playas,
sus manglares, ríos y lagos,
las pirámides, la selva...
y los cenotes sagrados.
Los collares de chaquira.
Los bordados de Oaxaca.
El rebozo de mi abuela,
color rosa mexicano.
La lista es interminable de todo lo que me gusta.
Y vivo con la esperanza, de que no desaparezca.
Triste es reconocer,
que no me gustan los mexicanos,
de alguna u otra manera,
todos participamos.
Por abusivos, corruptos, 
deshonestos.
Apáticos, omisos...
permisivos?
Y esto sin incluir
a este nuevo mexicano. 
El sicario, el matón y el desalmado.
Cómo y cuándo nos perdimos mexicanos?
Hambre, desigualdad y pobreza.
De este México que agoniza.
Ya mejor aquí le paro.
Ya me duele la cabeza.


Septiembre del 2011.