Cómo no recordarlo?
Desde el balcón vi salir a mi hermano Raymundo hacia un carro que paró Justo frente a la casa. (Alguna de sus novias), pensé... una en particular me gustaba mucho porque siempre encontró la manera de hacerme sonreír, (se llamaba Angélica, por cierto).
Y de pronto, vi regresar a mi hermano con un cachorro en brazos.
Me quede paralizada con el corazón acelerado y no pude más que sentarme en mi cama. Mi hermano tuvo la calma (con esa media sonrisa tan de Él) de subir, buscarme, y entregarme el cachorro Justo en mis brazos.
Y nació el amor!
Mi compañero de canicas, el papá de mis muñecas, mi confidente y mucho tiempo después, mi paño de lágrimas...
Cuando de pronto aquella casa luminosa se volvió sombría y triste, aquel chucho grande, chato y dientes salidos, estuvo ahí para mi.
Y agradecida siempre...
Al súper hermano que tuvo la gentileza de hacerme creer que el chucho era mío, y todo lo que conllevó el convivir con el, el enseñarme a amarlo y a cuidarlo.
