jueves, 15 de marzo de 2012

Chinto


Gema Vázquez Michel
Bernarda la burra es sin duda el personaje favorito en la vida de Chinto, y aunque vieja y flaca, siempre está dispuesta a emprender largas caminatas al lado de su pequeño dueño.
En la imaginación de Chinto,  se mezclan todos los cuentos, historias y anécdotas que ha escuchado de su abuelo a través de sus escasos 8 años (al menos es lo que quiere creer el abuelo). Verdes campos, abundantes ríos, enormes sembradíos, caballos petacones y vacas gordas.
Hoy todo es distinto.
Un día arribó en lujosa camioneta un individuo a hablarles bonito. Le decían “el Rioja”. Al principio todos le creyeron, prestaron sus tierras trabajando duro, dizque para una vida mejor, sin embargo, esto no satisfizo al Rioja. Pronto llegaron con él varios hombres armados y desde luego, la violencia.
Él decía que bajo presión rendía mejor la gente.
Cuenta el abuelo, que los más jóvenes comenzaron a renegar y así fue como inició todo. Joaquín, el hermano mayor de Chinto, se hizo de palabras con uno de los hombres armados y sin más, le pegó un tiro en la cabeza.
Fue como una pesadilla. Mujeres llorando, niños corriendo, y en la gresca mataron a mas de la mitad del pueblo. Hay quien dice que colgaron cabezas en los árboles para “apaciguar las aguas”, las calles y los ríos se tiñeron de color escarlata.
En medio de aquel terror, el abuelo tomó a Chinto en sus brazos y corrió y corrió hacia el monte y más allá de él. Dias y noches duró la travesía. El abuelo pensaba que dejaría de correr hasta que se le aplacara el corazón.
Una tarde se toparon con una famélica burra. Los ojos de Chinto brillaron por primera vez desde aquel fatídico suceso, y en ese momento fue que al abuelo finalmente se le aplacó el corazón.
A escasos metros encontraron una comunidad indígena donde los recibieron como si fueran parte de ella, sin embargo Chinto no habla ni hace caso de nadie.
Su abuelo piensa que “le pegó” el mal de la amnesia. No recuerda y nadie quiere recordárselo. La comunidad ama y cuida a Chinto. Y todos dan por un hecho,  que entre Bernarda y uno que otro conjuro del gran chamán, la mente de Chinto volverá lúcida y brillante cuando el águila real aparezca.