En aquella casa siempre había música. De todos los géneros habidos y por haber.
Entre mis hermanos con sus gustos modernos, el intentar complacer a mi mami con sus boleros y su mariachi, la recordada "fórmula melódica" que levantaba a mi papi, y hasta las más más rancheras de radio ranchito que cantaba Paula con escoba en mano.
Discos y discos llegaban al por mayor.
Por estas fechas navideñas llego no sé de dónde un disco de villancicos cantados por un coro solo de hombres.
Me encantaba!
Lo podía oír, y re oír, y re oír.
🎶La noche buena se viene, la noche buena se va 🎶y nosotros nos iremos y no volveremos maaaas🎶
Desde siempre me he metido en las canciones. Las vivo, lloro, me emociono, las bailo.
Y con esa veía claramente al Ángel salir de entre las nubes del cielo... Cantando alegre porque había nacido El Niño Dios.
Un día en la primaria la maestra nos dijo que habría un concurso de villancicos.
Que teníamos que llevar cada quien uno, y que de todos se elegiría al ganador con el que competiríamos.
Obviamente con la emoción desbordada, al día siguiente lleve mi villancico. Y si... Fue el elegido.
No sé cuántos días ensayamos... los "chicos del coro" de la versión del disco, la cantaban en "voces", y tal cual nos la pusieron a nosotras.
La verdad es que la canción es preciosa... Pero más preciosa nos salió a nosotras.
Por supuesto ganamos.
Y la emoción y el orgullo por aquella canción, vivirá por siempre.