No soy de amigas... Más bien soy un poco solitaria o como dijera mi hijo, ermitaña?.
Siempre me he visto sola y viviendo en un lugar lejano, no sé porque.
Sin embargo reconozco el valor y la suerte de las personas importantes en el transcurso de la vida.
Y hoy, en estas edades y recontando los años, observo a mis compañeras del colegio y un montón de sentimientos me atacan.
Tal vez en su momento existieron las rivalidades, o la empatía SOLO con ciertas personas, o el celo hacia la niña chiquiada de la maestra (como tanto me reclaman, jaja). Pero hoy entre los años y la madurez que esto conlleva, aquel coincidir con todas ustedes me trae algo nuevo.
Añoranza, complicidad, hartos recuerdos (buenos y malos, sólo que estos últimos decido descartarlos), pero sobretodo, mucho mucho amor.
Gracias a cada una de ustedes, sin distingos!
Porque su presencia y aquella convivencia... definitivamente fue base de un crecimiento para ser tal y como soy ahora.
Gracias gracias.
Felices fiestas! (Y todas esas cosas).