martes, 29 de enero de 2013

Mimetismo





Ni como empezar, siempre ausente, siempre esquiva. Bien me dijo mi madre que la gente no cambia, pero esos ojos compadre... esos ojos. Recién me la traje del rancho yo hable con ella, le dije:  "esta es tu casa mujer", ¿y sabe lo que hizo?, la recorrió todita con la mirada, revisando paredes y oliendo los rincones. Y así sin más fue como eligió el cuartucho ese, lo arreglo a su modo. A mi me hubiera gustado que se preparara compadre, que estudiará cocina, que ayudará en la iglesia, pero nomás no quiso.
Desde entonces cada tarde termina sus quehaceres, se encierra en el cuarto y ya no sale hasta el anochecer. Cuarenta años tejiendo historias y bordando sueños. A veces entro y no la encuentro, pareciera que su energía abarca todo el cuarto, y de repente me encuentro con esos ojos compadre... esos ojos.


Gema Vázquez Míchel.

27 de enero 2013.