Su color favorito fue el blanco, (aunque con todos se veía radiante).
Me despedí de ella un día antes de navidad. Al verla, supe de inmediato que sería nuestra última vez.
Al instante mi mente se llenó de recuerdos, de vivencias compartidas, de risas, secretos y lágrimas.
Eramos tan diferentes y al mismo tiempo tan parecidas.
Tal vez fue esta diferencia la que enriqueció nuestra amistad.
¿Y ahora que?... no dejo de preguntarme.
¿Dónde esta mi amiga, mi confidente, mi compañera de viaje, mi compañera de vida?
¿Que hago con el gorrito rosa que traje especialmente para ti?
Ya te extraño Blanquiux.
