martes, 17 de abril de 2012

Euriclea


Se dice mucho de mi, de Odiseo. De mis aventuras y mis desventuras que parecen no tener fin. Hoy que hago un recuento de mi vida, mi memoria salta de un episodio a otro, veo muertos, engaños, violencia, sed de dominio, rostros sin fe. Como en sueños recuerdo aquella aparición de las sirenas, o la astucia de Circe o el ingenio de Calipso o todas aquellas intervenciones sobrenaturales. Dioses y héroes, falsas filosofías.
Por supuesto que amaba a Penélope, más que a mi mismo. Sin embargo hoy quiero honrar a otra mujer, la que me crió, la que me amo, la que me instó a luchar por mi gente, por mis raíces, por Troya. Su esencia me envolvió justo al momento de nacer formando una coraza contra todo, contra todos.
Euriclea, nana querida, nunca olvidaré mi llegada a Itaca como un desconocido. Tu cara, tu asombro y alegría al reconocer los pies de tu amado niño héroe.


Gema Vázquez Michel
Abril 2012