Era temprano, iba precisamente a llevar a mis niñas a la primaria.
Y no... no sentí nada...
Hasta que llegué a casa.
Todo era caos.
Fue en 1985 cuando un temblor hizo estragos en el DF.
Lo recuerdo como una pesadilla.
Y es que con las réplicas, las noticias y las imágenes... aumentaba el miedo .
Una tarde vino a visitarnos la "señora de Avon"...
Muy sentadas en la sala nos encontrábamos repasando su catálogo cuando sopas!... un temblor...!
Apenitas el: "esta temblando" se disponía a salir de mi lentísima boca, cuando la señora de Avon ya estaba afuera en medio de la calle.
Que onda con la señora de Avon?
Dónde se metió?
Pero así me fue con ella...
Entre regaños y consejos me puso como palo de gallinero.
-¿cómo es posible que no reacciones?-
-¿con 3 niños que son TU responsabilidad?-
...y así una larga letanía...
chales... (fue lo único que atine a pensar).
Pasó un mes y las réplicas seguían...
y mi lentitud de reacción también.
Un día llegó mi vecina aterrorizada.
-que creeeees?-
- la señora de Avon tuvo un accidente automovilístico y murió al instante-
-¿COOOOMO?-
Obvio que fue un shock para mi y como siempre un aprendizaje.
Cuando no te toca... aunque te pongas.
Cuando te toca... te toca y punto.
Noviembre de 1990.